Selva Pascuala: una ventana abierta al pasado

Selva Pascuala

Selva Pascuala: una ventana abierta al pasado

Científicos acreditados concluyen que las pinturas encontradas en la cueva Selva Pascuala evidencian el consumo de hongos (que parecen ser psylocibe hispánica) para la realización de ritos chamánicos.

Las pinturas, halladas en Villar de Humo (Cuenca), están datadas hace más de 6000 años y suponen la primera prueba fehaciente de que en la península se daba uso a sustancias alucinógenas como parte de rituales religiosos y/o sociales. Cabe señalar que, Selva Pascuala, forma parte de un conjunto de más de 12 yacimientos de arte rupestre declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.

De este descubrimiento se puede concluir que el uso de la psylocibe hispánica, que tiene efectos psicotrópicos, y es autóctona de nuestro territorio, era el hongo utilizado por chamanes y ritualistas en sus celebraciones. En el territorio peninsular no se conocía su uso hasta ahora.

Que las tribus prehistóricas ya consumieran estos hongos como medio de conexión con otras realidades es, de facto, una puerta a la curiosidad que nos hace plantearnos, ¿quién las consumía exactamente? ¿sólos los chamanes? ¿tenían un uso extendido? ¿Qué clase de ritos contemplaban su consumo?.

El hongo representado en Selva Pascuala, denominado psylocibe hispánica produce distorsión de las distancias, las formas y los colores, así como cambios bruscos de humor y otro tipo de alucinaciones, por lo que su uso, en principio, parece que podría estar relacionado con un alimento que transportaba a quien lo ingiriera a otra realidad.

La psylocibe hispánica

psylocibe hispánica Como decíamos, este hongo es autóctono de la península y contiene sustancias alucinógenas nocivas para la salud.

En concreto, los compuestos que hacen de la psylocibe un hongo no comestible son la psilocibina y la psilocina. Fue Albert Hofmann en 1959, el primero que logró aislar esos componentes de este hongo. Como curiosidad, cabe destacar que también fue Hofmann el descubridor, por error, del LSD, otra sustancia altamente alucinógena.

El uso de ambos compuestos fue prohibido en 1971 por el Convenio de la ONU de Sustancias Psicotrópicas celebrado en Viena.

En cualquier caso, más allá de lo que supone el mural de la Selva Pascuala para el estudio del uso de hongos como vía para “alcanzar el más allá” en Europa, ya existían hallazgos previos que auspiciaban que los antiguos pobladores de La Tierra incluían hongos en sus rituales en Argelia (en torno a hace 6000 años) y México (hace más de 2000 años). Posiblemente en futuros post descubramos qué hongos y con qué fin eran consumidos por aquellos antepasados.

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